
...Esta es la carta que le dedicó mi abuela el día de San Valentín a mi abuelo que nos dejó hace ya unos años. Leyéndola me han invadido aquellos recuerdos de mi infancia donde su presencia era la mas ansiada puesto que fue un padre para mi..recuerdo las tardes aprendiendo a ir en bicicleta, los días de verano pescando en aquella cala de Son Parc donde él siempre seguirá pescando, los partidos de tenis donde misteriosamente siempre ganaba yo..y las noches en las que me dormia abrazándole.
Si de verdad puede existir ese amor entre un hombre y una mujer.. el amor que vivieron el uno por el otro..y que aún hoy perdura a pesar de continuar cada uno en un mundo , si después de tantos años de ausencia puede temblarte la voz queriendo pronunciar su nombre y recordándole se te saltan las lágrimas, si es posible añorar tanto al ser amado y por él luchar cada mañana con el único fin de saber que algún día volveras a verle...sin duda alguna, yo querría vivirlo y sentirlo como ellos lo hicieron, pues no hay mas amor que ese..el verdadero, el que recorre tu cuerpo y tu alma y se clava en cada poro de tu piel desde la primera mirada.
Hoy quiero compartila con vosotros:
CARTA CON DESTINO AL MAS ALLA.
Era un día cualquiera, de una semana lluviosa, de un año que podría haber sido aburrido…pero el destino o puede ser el azar (a mi me gusta pensar en cupido) quiso que estuviéramos los dos en el lugar adecuado, a la hora correcta y en el momento justo.
No habría sido necesario que habláramos de algo concreto, ya que desde que nos miramos a los ojos, las palabras estaban de más. En un segundo ya nos habíamos dicho todo. No fue un amor a primera vista pero si fue puro, espiritual, sublime.
¡Qué bello es el amor! El amor generoso, el que no solo exige derechos, el amor del que piensa en el otro, el que está por encima del sexo, de los deseos menos nobles, el que no declaramos sin necesidad de hablar, al que fuimos fieles desde aquel momento, el amor que nunca piensa en si mismo ya que siempre éramos dos, dos que son uno: uno de sentimientos, uno en los deseos , uno que son dos…dos que después fueron tres, y después cuatro…nuestra familia que causa admiración en amigos y vecinos.
¡Cuánto se pierde por no querer perderse nada! ¡No saben lo que se pierden! Lo he comprobado. La fidelidad da unas satisfacciones que llenan el alma y el espíritu. Pero pocos lo entienden. A veces nos preguntaban el porqué de lo nuestro, por qué funcionaba, por qué estábamos tan bien, cuál era la receta. Y cuando conocían la respuesta se iban como diciendo: “estos pasados de moda…”
Solamente tú y yo conocíamos el secreto: la verdad es que eramos el uno para el otro y no quisimos probar más, teníamos suficiente. Lo vivimos. Lo hemos sabido. Hemos pasado muchas cosas los años que estuvimos juntos. Y el secreto ante las estrecheces, los problemas en los trabajos, los cambios de destinos, ha sido saber que nunca estabamos solos, que eramos dos, que era suficiente una llamada para encontrar la ayuda del otro; era suficiente una mirada para hallar la compañía y el apoyo de un corazón amante y comprensivo.
Esto nos hizo salir adelante, vencer las dificultades. Ahora después de que ya llevo muchos años notando tu ausencia he querido escribirte esta carta aprovechando ese día tan comercial dedicado a los enamorados (un invento de El Corte Inglés según tu opinión) y con destino al mas allá para darte las gracias. Una carta, que estoy segura que leerás a pesar de ser menos romántica o sensual que la que te hubiera escrito si fuera nuestro primer año, pero creo que por eso mas valiosa y que esta dictada por un corazón amante y agradecido, que ha vivido muchas experiencias contigo y que siempre salió victorioso.
Gracias, mi amor, por ser un buen amigo, un compañero que no he merecido, por soportarme cuando no tenía paciencia, cuando me enfadaba como lo sigo haciendo ahora. Gracias por tu amabilidad, por tu presencia siempre silenciosa y en segundo plano, pero siempre eficaz. Gracias por haber sido un amigo espléndido, un compañero alegre y jovial, un amante lleno de ternura, un padre amoroso con sus hijos. Gracias por haber sido como eras. Gracias porque contigo no viví ni un día anodino, ni una semana sin contenido. Los años vividos juntos estuvieron llenos de luz, cada día tuvo un resplandor diferente, esperanzador, sin nubes que impidieran que el sol volviera a brillar.
Nunca lo habría imaginado. Vivir contigo los años que lo hicimos juntos ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida.
Si de verdad puede existir ese amor entre un hombre y una mujer.. el amor que vivieron el uno por el otro..y que aún hoy perdura a pesar de continuar cada uno en un mundo , si después de tantos años de ausencia puede temblarte la voz queriendo pronunciar su nombre y recordándole se te saltan las lágrimas, si es posible añorar tanto al ser amado y por él luchar cada mañana con el único fin de saber que algún día volveras a verle...sin duda alguna, yo querría vivirlo y sentirlo como ellos lo hicieron, pues no hay mas amor que ese..el verdadero, el que recorre tu cuerpo y tu alma y se clava en cada poro de tu piel desde la primera mirada.
Hoy quiero compartila con vosotros:
CARTA CON DESTINO AL MAS ALLA.
Era un día cualquiera, de una semana lluviosa, de un año que podría haber sido aburrido…pero el destino o puede ser el azar (a mi me gusta pensar en cupido) quiso que estuviéramos los dos en el lugar adecuado, a la hora correcta y en el momento justo.
No habría sido necesario que habláramos de algo concreto, ya que desde que nos miramos a los ojos, las palabras estaban de más. En un segundo ya nos habíamos dicho todo. No fue un amor a primera vista pero si fue puro, espiritual, sublime.
¡Qué bello es el amor! El amor generoso, el que no solo exige derechos, el amor del que piensa en el otro, el que está por encima del sexo, de los deseos menos nobles, el que no declaramos sin necesidad de hablar, al que fuimos fieles desde aquel momento, el amor que nunca piensa en si mismo ya que siempre éramos dos, dos que son uno: uno de sentimientos, uno en los deseos , uno que son dos…dos que después fueron tres, y después cuatro…nuestra familia que causa admiración en amigos y vecinos.
¡Cuánto se pierde por no querer perderse nada! ¡No saben lo que se pierden! Lo he comprobado. La fidelidad da unas satisfacciones que llenan el alma y el espíritu. Pero pocos lo entienden. A veces nos preguntaban el porqué de lo nuestro, por qué funcionaba, por qué estábamos tan bien, cuál era la receta. Y cuando conocían la respuesta se iban como diciendo: “estos pasados de moda…”
Solamente tú y yo conocíamos el secreto: la verdad es que eramos el uno para el otro y no quisimos probar más, teníamos suficiente. Lo vivimos. Lo hemos sabido. Hemos pasado muchas cosas los años que estuvimos juntos. Y el secreto ante las estrecheces, los problemas en los trabajos, los cambios de destinos, ha sido saber que nunca estabamos solos, que eramos dos, que era suficiente una llamada para encontrar la ayuda del otro; era suficiente una mirada para hallar la compañía y el apoyo de un corazón amante y comprensivo.
Esto nos hizo salir adelante, vencer las dificultades. Ahora después de que ya llevo muchos años notando tu ausencia he querido escribirte esta carta aprovechando ese día tan comercial dedicado a los enamorados (un invento de El Corte Inglés según tu opinión) y con destino al mas allá para darte las gracias. Una carta, que estoy segura que leerás a pesar de ser menos romántica o sensual que la que te hubiera escrito si fuera nuestro primer año, pero creo que por eso mas valiosa y que esta dictada por un corazón amante y agradecido, que ha vivido muchas experiencias contigo y que siempre salió victorioso.
Gracias, mi amor, por ser un buen amigo, un compañero que no he merecido, por soportarme cuando no tenía paciencia, cuando me enfadaba como lo sigo haciendo ahora. Gracias por tu amabilidad, por tu presencia siempre silenciosa y en segundo plano, pero siempre eficaz. Gracias por haber sido un amigo espléndido, un compañero alegre y jovial, un amante lleno de ternura, un padre amoroso con sus hijos. Gracias por haber sido como eras. Gracias porque contigo no viví ni un día anodino, ni una semana sin contenido. Los años vividos juntos estuvieron llenos de luz, cada día tuvo un resplandor diferente, esperanzador, sin nubes que impidieran que el sol volviera a brillar.
Nunca lo habría imaginado. Vivir contigo los años que lo hicimos juntos ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida.
4 comentarios:
querida vicki, gracias por compartir ésta carta...estás tan llena de espíritu.. que de alguien venía...que bonito tener a mujeres como tu abuela en tu vida y me alegro de tenerte a ti en la mía. no nos vemos... pero pienso mucho en ti, en marta y en carmen..y sé q estáis allí...nos llamamos un día y nos tomamos un shandy! y me cuentas cosas q siempre me encanta oir lo q cuentas
kQuerido/a anónimo/a gracias por tu comentario, no se quien eres..pero me alegra si te conozco tenerte en mi vida puesto que si estás en ella debes ser importante para mi.
Espero poder descubrir quien eres para poder agradecerte tu comentario personalmente.
besos
vicky
... sin palabras ...
me encantaría poder ha llegar a sentir algo así por alguien, un amor más allá de cualquier frontera y de la muerte, tu abuela debería considerarse afortunada por haber sentido eso durante toda su vida.....un verdadero compañero, enhorabuena!
Publicar un comentario